Y ya estábamos en la mesa de aquel mexicano al que había
prometido llevarme.
Al pasar por casa Dani esperó en el coche y yo tuve que
esquivar los cuchillos de mi madre que me recriminó haber dormido fuera de casa
y haber aparecido a esas horas para volver a marcharme. Unos vaqueros y una
camiseta bastante simple pero con toda la espalda al descubierto fue el
modelito elegido para esa noche. Gritos de mi madre. Perfume y máscara de
pestañas. Amenazas de cambiar la cerradura. Un abrazo muy fuerte y una
recomendación de coger una chaqueta por su parte fueron suficientes para poder
salir tranquila.
—¿Cuanto eres de picante?— dijo Dani explicándose mal
—Yo diría que soy bastante picante, aunque también tengo mi
lado dulce Martínez…
—Booo
—Bobo tú
—¿Estamos graciosas, Pedroche?— dijo jugando con mi mano
Habíamos escogido una mesa para dos al fondo del local que
estaba hasta arriba de gente. Dani conocía a los dueños y nos han colado al
resto de la gente que estaba esperando para cenar.
—Estoy contenta, está mal??
—¿Y porque estás contenta si se puede saber?— dijo aun
jugando con mis manos hasta entrelazar nuestros dedos— Porque tu coche está
jodido, mañana ya es domingo, has dormido poco, esta es la primera comida del
día, los gritos de tu madre se escuchaban desde el portal… Y podría seguir.
—Que malo, tu me quieres deprimir para luego consolarme tú,
muy mal Martínez muy pero que muy mal— dije al tiempo que soltaba mis manos
para darle un golpecito en la nariz
—No a ver enserio ¿porque estás tan contenta?— insistió mirándome
a los ojos
—No se — me daba vergüenza de pronto — porque no me importa
nada de lo que acabas de decir. Me da un poco igual que el coche esté
estropeado, ya lo arreglaré; o que mi madre cuando llegue un día de estos me
tenga las maletas en la puerta o que el lunes empiece de nuevo una semana de locos.
No se, estoy bien. Haces que me lo pase bien y que todo eso no me parezcan más
que tonterías. Me ayudas a evadirme. ¿Contento con la respuesta?
Me sonrió y se irguió levemente de la silla apoyándose en la
mesa para alcanzar mis labios. Los rozó quedamente mientras sonreía para
atrapar después mis labios entre los suyos. Yo no le desprecié el beso pero lo
corté poco después.
—Loquito que el bar está lleno
—Y que más da, ¿no era que te ayudo a evadirte? Pues eso evádete—
cambió su silla que estaba de frente y se puso en un lateral de aquella mesa
para dos — Piensa que no estamos en medio de un restaurante del centro de
Madrid, ni que las chicas de esa mesa de la entrada no dejan de mirar para aquí
y discuten sobre quien se levanta a pedirnos una foto.
Su mano iba subiendo por mi brazo, apartándome el pelo que
cubría mi hombro.
—Piensa que no somos conocidos en absoluto y que no tenemos
nada que esconder, nada que aparentar
Sus dedos se deslizaban por mi espalda desnuda descendiendo
hasta el comienzo de mi pantalón y volvían a ascender haciendo que los
escalofríos provocados por la corriente fría y sus dedos templados cautivaran
cada centímetro de mi cuerpo.
—Imagina que te puedo comer ahora mismo la boca sin
importarte nada más que el sabor de mis labios y los tuyos
Su mano en mi cuello acariciando con el pulgar mi mejilla
—Imagina todo eso, y haz…
No le dejé acabar la frase. En ese mismo instante mis manos
lo acercaban más a mí sosteniéndolo en la nuca y las suyas enmarcaban mi
rostro. Sus labios; esos que me dediqué a memorizar durante toda la noche; cada
movimiento, cada suspiro, cada beso… Esos que añoraba a cada segundo que no los
probaba. Esos mismos se humedecían ahora entre los míos, que en el fondo ya
eran un poco suyos.
El beso duró menos de la infinidad que me hubiera gustado
pero más de lo que nos convenía a ambos.
—No se porque te digo que imagines, si cualquier cosa que me
imagino a tu lado es ínfima al lado de la realidad que me das — dijo aún en mi
boca — tu también me haces feliz Pedroche…
Y nuestra felicidad aumentó entre chistes, picante y muchos
besos “imaginarios”
Aiiis, dios, me encanta. Muchísimo, pero mucho. De verdad. Escribes genial! Sabes de hacer caps super pornosos a caps super ñoños, como este!!!
ResponderEliminarSon tan bonitos en el restaurante, son tan naturales... ¡¡¡Me encanta!!!
Yo a esta historia no le veo un final! Es que no me lo imagino!! ¿Qué haría yo sin leerte? Po' naaaa'!!!!
Me encanta mucho, muchísimo, mucho!!!
Siguiente, cuando puedas! Besitos bonita!!! :3
¡Bonita! Que capitulo mas djksadhakjdhkjadhak digno de una escritora como tu... Esque escribes genial, no lo dejes nunca porque tus capitulos son una mezcla de todo lo que me gusta, son picantes, ñoños, tiernos, que se pican y eso es lo mejor... Vamos, que tu historia es muy perfecta...
ResponderEliminarEn el restaurante son ellos mismos, ella de una manera, teniendo "miedo" a que los pillen y el otro todo lo cotrario, ale, si hay que besar se besa y que hay que matar se mata, lo que surga Jajajajaja :)
Esta historia es diferente a las demas, porque en esta han pasado del odio al amor y veo dificl que acaben, aunque claro, eso, lo elige la escritora...;)
Siguiente en cuanto puedas bonita, que sabes que me encanta, muchos besos, Lidia (@LidiaNesquikera) en twitter :)♥
“Si cualquier cosa que me imagino a tu lado es ínfima al lado de la realidad que me das, Tu también me haces feliz pedroche”
ResponderEliminarPerdona? Pero eso no me suena mucho a solo disfrutar a solo vivir sin frenos, más bien me suena a un chico que se está enamorando, al final ya verás la que se lía cuando él se de cuanta que no es un simple royo.
Y ese beso sin importarle donde esta ufff, y el “loquito” ay que mona, joder es que escribes que da gusto enserio me gusta mucho como escribes lo haces todo tan real, tan apasionado que nos vuelves locas.
Solo puedo decirte gracias por escribir, sé que lo haces porque te gusta pero lo haces muy bien así que no dejes de hacerlo.
me encanta como va evolucionando la historia, como van surgiendo los sentimientos...es todo tan natural!
ResponderEliminar" porque no me importa nada de lo que acabas de decir. Me da un poco igual que el coche esté estropeado, ya lo arreglaré; o que mi madre cuando llegue un día de estos me tenga las maletas en la puerta o que el lunes empiece de nuevo una semana de locos. No se, estoy bien. Haces que me lo pase bien y que todo eso no me parezcan más que tonterías. Me ayudas a evadirme. "
Se empieza a ver algo, estan muy bien juntos, son felices el uno con el otro y eso es maravilloso.
El momento beso en medio del restaurante, el momento evasion completa de la realidad, ese momento en el cual los unicos que existian eran el uno para el otro
ha sido un momento mas que magico.
"No se porque te digo que imagines, si cualquier cosa que me imagino a tu lado es ínfima al lado de la realidad que me das,tu también me haces feliz Pedroche…"
Me quedo con esta ultima frase de Dani, al final va a ser que eso de los frenos y la libertad...se le esta yendo un poco de las manos. Me encanta que se empiece a notar algo mas entre los 2.