Oscuridad, seda, frío. Eso era todo lo que sentía ahora.
Tras un “sigamos jugando” por parte de él la habitación desapareció cuando me
vendó los ojos. No era algo que me hubiera gustado en cualquier otra situación
porque me hacía sentir indefensa, entregada; pero con él una vez más todo era
diferente. Yo siempre he sido quien lleva la voz cantante en las relaciones; las cosas se hacían donde, cuando y como yo quería pero me encantaba saber que
él podía hacer conmigo lo que quisiera. Era un punto fetichista que nunca había
sentido.
Me incitó a levantarme y tomándome de ambas manos me llevó a
otra habitación de la casa, la suya supuse, e hizo que me recostara sobre la
cama. Al momento sentí su cuerpo sobre el mio, caliente, rozándome pero sin
llegar a apoyarse por completo. Me besó con tranquilidad pero profundizando en
mis labios aun con sabor a chocolate. Ese beso se fue intensificando haciendo
que yo cobrara más protagonismo y que mis manos buscaran su cuerpo pidiéndole que
avanzara, pero él me frenó, disminuyó la intensidad de nuestros labios y me
susurró:
—No querías ir despacito Pedroche, pues necesito enfriar un
poco la situación
No sabía a lo que se refería hasta que sentí que mis labios
se humedecían, se enfriaban. Me rozaba sutilmente con un cubito de hielo que
dejaba un sabor amargo, a ginebra que combinada a la perfección con el dulzor
que me embriagaba desde hace un rato.
Alternaba el hielo del gintonic con sus labios cálidos y dulces
consiguiendo todo menos que yo me enfriara.
Cuando lo que ocupaba mi interés eran sus labios jugando con
los míos sentí en la barriga el tacto del hielo lo que hizo que me asustara
junto a su leve risa. Mi cuerpo por entero se empezó a estremecer con el cambio
de temperatura mientras el pequeño cubito iba ascendiendo llegando a mi
ombligo, mis costillas, mi pecho… Consiguiendo que me erizara.
Sentía sus piernas cálidas aún a ambos lados de mi cadera y
aunque no lo viera sabía que ahora mismo una sonrisa de satisfacción reinaba en
su cara porque me tenía ahí estremeciéndome ante cada uno de sus actos. El
cubito ya casi deshecho volvió a terminar en la copa de gintonic dejándome a mi
mojada y caliente.
Las manos de Dani que estaban recorriendo todos y cada uno
de los puntos tocados por el hielo terminaron en mi cadera y desprendió sin
prisa los lazos anudados en esta. Pasaron unos segundos en los que el cambió su
posición recostándose a mi lado en la cama haciendo que una de sus piernas se
colocara entre las mías separándolas ligeramente.
Comenzó a besarme en el cuello para decirme con un tono muy
tranquilo:
—Y ahora prefieres frío…— al tiempo que el roce del cubito
de hielo hacía que mis piernas se flexionasen por el contacto intermitente y
sorpresivo. Detuvo el juego con el hielo — o calor…
Y esta vez no había hielo ni frío si no su tacto cálido
profundizando en mi deseo. Empezó con ese nuevo juego que impedía que me dejara
a hacer a su disposición y lo llevará a pegarse más aún a mi, sobre mí y le
besara con una pasión que se podría considerar ya locura porque no era dueña de
mis impulsos ni de mis deseos, simplemente sentía.
Se separó repentínamente de aquel beso sin sentido ni frenos
y detuvo su juego de manos para decir con la respiración desigual:
—Aún no has contestado Pedroche…
Pero él sabía mi respuesta de ante mano y mientras hacía lo
que llevaba deseado desde aquella noche de hostal, desde la parada de repostaje
en la gasolinera arrancó de mis labios un “calor” entrecortado que se mezclaba
con sus respiraciones entre mi pelo. Yo solo sabía besarlo. Entre suspiros y
gemidos intercalados, profundizando él cada vez más en sus movimientos
impulsado por mis piernas que se aferraban a su cadera incitándole a seguir a
rozarme más, a pegarse a mi. Nuestros cuerpos desde las puntas de sus dedos que
se enredaban en mi pelo o los míos que se clavaban en su espalda hasta nuestros
pies que se intercalaban en un amasijo de posiciones, se fundían uno en el otro
bañados por el sudor, el deseo y las ganas.
Pasaron los minutos (o las horas quizás) y la luz empezaba a
entrar por la ventana. Mi venda hacía tiempo que se había desprendido y
nosotros seguíamos jugando, ya no con prisa ni con el ansia de la primera vez
pero si sumergidos en la locura y la desesperación de seguir sintiéndonos. En
una noche que parecía irreal, una mezcla de orgasmos y placer que hacían que
perdiera la conciencia del mundo.
Cuando el despertador de su móvil empezó a sonar nuestra
locura aminoró devolviéndonos al mundo, a esa cama en la que ni siquiera había
reparado. Exhausta me giré para mirarlo, despierta de la drogadicción de sus
besos. Él solo me sonrió y me besó cortamente en los labios para apagar el despertador.
—Las nueve — habló por primera vez desde hace horas — creo
que nos vamos a saltar el desayuno. Duerme bien niña
Y me besó cortando cualquier posible reclamación por mi
parte, pero no iba a reprocharle nada, no ahora. Me dejé llevar por el
cansancio sin evitar pensar si seguía manteniendo la idea de no volver a verle;
el sueño evitó que respondiera.
Sin palabra, solo con hechos, esta puto historia siempre deja caliente al que la lea, que precision describiendo movimientos, descriiendo sensaciones, hacieno que el que lo lee quiera sumergirse en la relaidad de esas palabras...
ResponderEliminares tan ufff akjsdhfljksadghdfskjlh
es perfecto, es que me encanta como solo con esos juego se demuestran tanto el uno al otros, y demuestras un deseo que esconde algo más.
Me encanta por que es pura realidad...
y me encantas tu huevito!
Dios...una duda que me corroe ¿va haber algun capitulo en el que no nos dejes calientes? Que manera de plasmar y contar cada detalle, como describes cada accion, cada sensacion, es increible!
ResponderEliminarMe encanta TODO, vivo tanto todo lo que escribes, me meto tanto en la historia...
Ese juego entre el frio y el calor,ese deseo, esa pasion es todo tan jsdgfmdsmfhdf
¿Sabes? Tus cap son todo tan impactantes,tan llenos de de deseo que me cuesta un monton comentartelos con otras palabras que no sean PURA PERFECCION.Si, lo se, me repito mucho pero es que no hay forma distinta de describirlos ME ENCANTA.
Sin palabras. Es que me encantan estos caps tan... ¡¡¡calientes!!!
ResponderEliminarJajajaja. Me encanta todo, todo, todo! Siguiente!
Espera que aun estoy cogiendo aire, por favor, en este creo que sonrisilla no nos ha salido, nos hemos puesto todas locas, madre mía, es que no se ni que decirte, me encanta, y es que no se que mas decir, solo que me encanta y me voy a respirar un poco de aire fresco uff
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