jueves, 30 de agosto de 2012

capítulo 6


Me meto en la cama sin mover mucho el brazo porque el dolor es prácticamente inaguantable. Con un poco de suerte podré dormir igual.
El agua de la ducha me tranquilizaba. A los pocos minutos salió Dani con una toalla alrededor de la cintura.
—¿Sigues despierta? — dijo al verme recostada sobre la almohada
—¿Tú me ves dormida? — dije un poco bruscamente, el dolor hablaba por mi
—Bueno chica, ya te salió la vena vallecana de nuevo…
—Es que haces cada pregunta más obvia… ¿Que pasa Martinez, el agua te recalentó las neuronas?
—No, es el hablar con niñatas como tú lo que me hace volverme estúpido. No se ni para que me molesto en ayudarte, en ofrecerme a llevarte en coche… Si la culpa es mía. Si me hubiera quedado en la discoteca con alguna tía hubiera ganado más
—¿Que pasa que esperabas sacar algo de mí a cambio de llevarme en coche? Que equivocado estás Martinez. No soy ninguna de las descerebradas, morenas de solárium que te provocan por twitter (y que conste que no va por nadie….. jaja). No soy un polvo fácil. ¡Que digo fácil! Tú no me podrías considerar un polvo: ni fácil ni difícil. ¡En tú vida!
—Pero que te crees niñata. A ver si te queda claro y dejas de creerte la reina del mundo, a mi me interesan las mujeres. Y todas estas a las que te refieres lo son y pueden darme lo que yo necesito. Pero mírate, no puedo verte más que como a una niña.
No se si era solo el dolor de mi hombro o  que las palabras que me estaba diciendo en verdad me dolían pero no aguanté más. Me levanté de la cama y fui hasta él. Cuando estaba tan cerca que podía alzar la mano y tocarme me quité su camisa disimulando el dolor que me provocaba alzar el brazo y se la arrojé al pecho. Me quedé desnuda frente a él y notaba como en su cara se mezclaban la extrañeza y la sorpresa.
—Niégame que no te mueres por tocarme — dije acercándome a él — que no quieres besarme — susurré en sus labios— que no desearías tenerme en tu cama…
Dani empezaba a descompasar su respiración, a ponerse nervioso. Alzó su brazo rodeándome por la cintura y acercándome completamente a él. Se abalanzó sobre mi boca pero me alejé cuanto pude
—Dime que lo quieres…
—Lo quiero— pronunció entre dientes
Ahí es cuando me separé de él
—Como te contradices Martinez, pensé que no te íbamos las niñitas no…
—Eres una…
—Ni te atrevas — dije enfrentándome a él
—Me das asco… — dijo furioso ántes de ponerse un pantalón y salir por la puerta de la habitación dando un portazo
Me quedé paralizada en medio de la habitación. Quizás me había pasado un poco. Pero sus palabras también me habían dolido. Ahora que todo empezaba a ir mejor y ya no se comportaba como un completo imbécil…De todas formas ahora ya daba igual…
Me metí en la cama y di vueltas y vueltas entre las sabanas y mi conciencia hasta que empecé a caer en una especie de letargo que el dolor no dejaba culminar en profundo sueño. No se cuanto tiempo pasó, si minutos u horas pero la claridad empezaba a entrar por el ventanal cuando escuché la puerta. No me moví cuando él se metió entre las sabanas. Destapó un poco mi hombro izquierdo y acarició casi superficialmente la piel que debía estar amoratada. Me arropó entre las sabanas y casi en un suspiro solo pronuncie un “lo siento”
Y el letargo volvió a caer sobre mi pero esta vez llevándome a la profundidad del sueño. Haciendo que no supiera si el “yo también pequeña” había salido de su boca o simplemente de mi imaginación.

La habitación


Dani llegó con su bolsa y trajo mi bolso que había dejado en el coche.
—¿La niñita soportará dormir una noche conmigo o pedimos dos habitaciones?
—A ver si el que no quiere eres tú Martinez
—Pues me estás haciendo dudar. Dormir tranquilito y estirado en una cama o de niñera de una vallecana insoportable— se hizo el que se lo estaba pensado— En fin tendré que ser responsable y cuidarte para llevarte a casa de mami sana y salva.
Le di un golpe en la cabeza como respuesta y me levante tras pagar al camarero.
—Eh! Eso es agresión. Tarjeta amarilla
—Amarillo te vas a poner como no pares ya pesadilla. Anda vamos que estoy muy cansada.
—Si , si cansada. Tu lo que estas deseando es meterte en mi cama que lo se yo….
Solo me reí. Me estaba ganando por cansinismo. Dani pidió la habitación en la recepción del hostal y nos dieron una habitación de matrimonio en la buhardilla de ese pequeño caserón. Él recogió su bolsa y mi bolso y subimos hasta el tercer y último piso que es donde teníamos la habitación. Yo llevaba la llave. Al llegar Dani soltó los bártulos en el suelo cansado por las interminables escaleras.
—Hay que ponerse en forma Martinez — dije chistosa
—Te puedo mostrar donde no me canso tan rápido…
—Menos lobos caperucita.
Cuando llegamos a la puerta Dani se puso delante impidiéndome abrirla.
—Debería cogerte en brazos a lo “noche de bodas”. Siempre queda muy de película ¿no crees?
—Si, si no puedes subir tres pisos sin morir asfixiado vas a poder meterme en brazos a la habitación..
Puso cara de “lo dudas?” y mientras con una mano  sujetaba las bolsas con la otra me cogió y me echó sobre su espalda al estilo saco de patatas y entramos en la habitación.
(Inciso técnico: así Dani a lo hombre de las cavernas como le gusta a Ana, muy arcaico jaja)
Yo no dejaba de patalear y darle manotazos en la espalda a Dani que a él parecían no dolerle. Dejó las bolsas en la entrada de la habitación y nos tiró a los dos encima de la cama que estaba bajo un ventanal inmenso desde el que se veía perfectamente el cielo, sin la contaminación dañina de la ciudad. Nos quedamos inmóviles espatarrados en la cama de cualquier manera mirando al cielo.
—Ves como si que podía. Soy todo un “machomen”— dijo incorporándose un poco en la cama. Se quedó mirándome con cara de vicioso— caray si llego a saber que consigo esto lo hago ántes— Yo que no sabía de lo que estaba hablando me di cuenta que estaba con el vestido por la cintura — En mi cama y enseñándome todo. Que fácil eres Pedroche.
Me bajé rápidamente el vestido mientras me sentaba en la cama
—Fue tu culpa por cogerme así, y ni esta es tu cama, ni nunca vas a ver más de lo que ya has visto así que tienes para comer, para cenar y para desayunar por un mes  por lo menos
—Será flipada la niñita — dijo él al tiempo que apretaba afectivamente mi hombro izquierdo
Yo enseguida me aparté a causa del dolor que eso me causaba.
—¿Ei te di muy fuerte? — dijo él preocupado acercándose al ver mi cara
—No, no es eso. Pero me duele bastante.
—A ver déjame verlo
Me quité la sudadera y me dí cuenta que casi no podía levantar el brazo izquierdo. Dani lo notó y se acercó ayudarme. Me quitó suavemente la sudadera pero con el vestido aún no podía ver que tenía en el hombro.
—Prometo que lo que voy a hacer no es con segundas — dijo con una sonrisa tierna y se puso a mi espalda. Me apartó el pelo hacia el lado derecho y con mucha suavidad desabrochó la cremallera del vestido que iba desde de nuca hasta el final de la espalda. Con esa misma delicadeza bajó la tira del vestido haciendo que este se deslizara por mi cadera hasta parar en el suelo a mis pies.
Allí estaba yo, completamente desnuda de cintura para arriba de espaldas a un tio al que hace un par de horas le tenía repulsión ( Ya no se la tengo?? ) El deslizó su dedo índice desde un punto detrás de mi oreja por todo mi hombro para acabar a pocos centímetros sobre mi pecho. Mi cuerpo se inundó por un escalofrío pero Dani esta vez no hizo ningún chiste.
—Tienes un hematoma y el hombro un poco inflamado. Creo que es del latigazo del cinturón de seguridad. En el momento del accidente no notarías nada por la adrenalina pero ahora que tus músculos ya se han relajado es cuando te ha empezado a doler.
Fue hasta el baño. Yo me quedé allí. En la misma posición. En medio de la habitación sólo iluminada por la luz del pasillo y la que entraba de la luna por el gran ventanal. Al entrar no habíamos encendido las luces de la habitación y yo ahora lo agradecía. Dani me sacó de mis pensamientos al ponerme una toalla empapada en agua helada sobre el hombro.
—No es hielo, pero ayudará con la hinchazón. Aunque mañana tendrás que ir al médico
Deslizó su mano por todo mi brazo derecho para terminar cogiéndome la mano para llevarla a sostener la toalla. Mi cuerpo estaba erizado. No se si por el contacto de su piel caliente, por las gotas de agua helada que se deslizaban desde mi hombro o por ambas cosas.
Se fue hasta su bolsa y trajo consigo la camisa que había llevado en el monólogo excusándose por no tener otra. Desde detrás me ayudo a ponérmela y la cerró antes de girarse para quedar en frente mía y abotonarla.
¿El pulso le fallaba o era mi impresión?
—Voy a darme un ducha— dijo al fin alejándose de mi camino hacia el baño mientras se quitaba la sudadera. Yo lo veía desde la cama. Con la luz de la noche iluminando cada recoveco desde sus hombros hasta su cadera y decidí que no…
Ya no me desagradaba tanto…

miércoles, 29 de agosto de 2012

El hostal


          Y el viaje prosiguió conmigo al volante. Dani iba recostado en el asiento sin quitarme ojo de encima. Supongo que tendría miedo de que estrellara su coche. Teniendo en cuenta como dejé el mio hoy no le culpo. Pero al fin y al cabo la culpa era suya, fue el quien me sacó de mis casillas hasta el punto de equivocarme al meter la marcha. ¡Seré imbécil!
—¿Estás cansada? — me preguntó Dani tocando levemente mi pierna. El contacto imprevisto hizo que se me erizara el vello y que me sobresaltara  como si me acabaran de dar una descarga eléctrica — He relájate que solo te he rozado niña.
Yo me sentí enrojecer totalmente. Me estaba comportando como una niña pequeña. Me limité a no contestar y seguí conduciendo. Dani hizo ademán de apartar su mano  de mi pierna pero cuando ya casi ni me tocaba volvió a depositarla allí pero ahora la intensidad había cambiado y se aproximaba peligrosamente a la parte interior de mi muslo.
—O es que acaso te pongo nerviosa… — dijo él continuando su recorrido
—Como no saques la mano de mi pierna el nervioso vas a ser tú cuando veas en que estado va a quedar el coche — dije mientras pisaba más el acelerador.
Al parecer mi advertencia surtió efecto porque dejó de tocarme y se colocó correctamente en su asiento con una sonrisa en la cara.Yo aminoré la velocidad .
—Un poco — dije al fin
—¿Un poco qué?— me preguntó extrañado
—Que si que estoy un poco cansada. ¿Qué pasa que solo con tocarme ya olvidas lo que me preguntas? A ver si el que tiene problemas con su novia eres tú. ¿Estamos calientes, Martínez?
—No te creas a diferencia de a ti a mi me despachan bien
—Jajajaja que eres una carnicería. Aprende a hablar primero anda
—Bueno… Aún nos faltan un par de horas. A unos kilómetros hay un área de descanso podíamos parar a tomar un café o algo
Seguí conduciendo hasta el área de servicio. La verdad es que se me iban cerrando los ojos. Ha sido un día muy largo primero madrugar para ir de reportaje, cinco horas sin parar. Luego comer a toda prisa y prepararme para el programa en directo, al acabar este de repor otra vez. Acabar cuando casi anochecía coger el coche y conducir hasta Valencia.
Lo único que añoraba ahora era mi camita.
Llegamos al área de descanso. Había una pequeña gasolinera y un hostal donde la cafetería estaba abierta toda la noche. Yo seguía con el vestido con el que había presentado los monólogos y las deportivas.  Al salir del coche el aire gélido hizo que me entrara un escalofrío y me arrepintiese de no haberme traído un chándal. Dani que debía de estar mirando mi reacción cogió una sudadera suya de una bolsa que llevaba en el maletero y me la lanzó
—La culpa es de los padres que las visten como…
—Mira ni la quiero de un imbécil como tú — dije tirándosela a la cabeza. Con este hombre es un tira y afloja constante.
Me fui tiritando al interior de la cafetería y me pedí un colacao calentito. Dani llegó por detrás y me puso la sudadera sobre los hombros. Al principio me resistí un poco pero la sujetaba fuertemente rodeándome con sus brazos. Hasta que cedí en la lucha ya cansada no se apartó.
Se sentó a mi lado en la barra y se pidió un café solo. Él también parecía cansado. Supongo que llevará todo el día trabajando, habrá conducido también hasta la discoteca y después el monólogo.  Esconde la cara entre sus brazos apoyándose en la barra. Yo no puedo evitar ponerle la mano en la cabeza y removerle un poco el pelo de la nuca. Sin cambiar la posición gira la cabeza y me mira. Me sonríe. Yo sonrío también. 

El camarero llega para interrumpir nuestras miradas.
—Ufff cuanto vas a despertar con un colacao — dice él al verlo
—Es que no me gusta el café — dije disculpándome
El camarero, que era un chico joven, de unos 25 o 26 años deja sobre la mesa dos bombones y me guiña un ojo. Dani refunfuña por lo bajo
—Yo también quiero un bombón que conste. Y abróchate la sudadera antes de que el camarero prenda fuego a todo esto por no estar a lo que tiene que estar — dijo levantando un poco la voz para que el chico le oyera; se dió la vuelta avergonzado.
Me limité a resoplar, me cerré un poco la sudadera ( por el frío que conste, no porque me lo pidiera él) y le acerqué un bombón
—Así está mejor — dijo satisfecho como un niño al que le cumplen los caprichos.
Me dejé caer sobre el respaldo del taburete. Estaba completamente muerta
—Tienes repor mañana?
—No, ya hice hoy a la tarde el del lunes. Por?
—Voy a por mi bolsa al coche… Nos quedamos a dormir aquí— dijo él sin darme opción a negarme. ¿A caso lo habría hecho?...

lunes, 27 de agosto de 2012

Alcohol


Me recosté en el asiento para estar más cómoda  y subí las deportivas al salpicadero.
—Ehh, ehh! Que me ensucias el coche. Por lo menos quítate las bambas
—¿Las que?
—Las deportivas quería decir
—¿Qué es eso de bambas? ¿A ti de donde te sacaron?
—Pues soy de un pueblito de León, ¿tienes algún problema?
—Ya decía yo que olías a pueblo—le dije mientras me sacaba las deportivas y me ponía cómoda
—Así que le huelo a pueblo a la niñita de Vallecas con calcetines de winnie de pooh
—Como sabes que soy de Vallecas si ni siquiera me reconocias
Él se puso tenso de pronto y no contestó nada.
—A si que me reconociste desde un principio Martinez. Y que pasa, hacerte el importante y tratar mal a las tías para ligartelas te funciona de verdad— dije graciosa, me sentía bien al haberlo dejado en evidencia
—Quien te dice que quisiera ligar contigo. No eres mi tipo. Ni siquiera me interesas — dijo él nervioso y atascándose.
—Que pasa Martinez, ¿te pongo nervioso?
—No seas estúpida, eres una niña. A mi me interesan las mujeres.
No me molesté en contestarle. Ya no estaba tan eufórica por haber descubierto su actitud fingida conmigo. Pero tengo que decir que sus comentarios me molestaban. ¡Vaya estupidez! Porque me tendría que molestar que no esté interesado en mi, como lo va a estar si puedo ser su hija (bueno no tanto, pero si su hermana pequeña). Y él tampoco me interesa a mi…
—Entonces que le pasa a tu novio… ¿El problema es que te lo hace poco o que lo hace mal?
—¿Tienes una obsesión enfermiza por mi vida sexual no?— dije cansadita ya del tema
—¿Y tu eres tan mojigata que te incomoda hablar de sexo conmigo?
Me di por vencida, iba a seguir con el temita hasta que lo habláramos
—No tengo novio…
—Ves eso lo explica todo — dijo con suficiencia
—Que gilipollas eres de verdad…
Me giré en el asiento y me recosté hacia la ventanilla dándole la espalda.
—Hombre yo podría hacer un esfuerzo y hacerte el favor…
Incomprensiblemente me salió una sonrisa en la cara. Es tan imbécil. Pero me hace reir. Lo miro a través del reflejo de la ventanilla y él también está mirándome, sonriendo al igual que yo así que mi cara cambia rápidamente al darme cuenta de que me estaba viendo. Me pongo seria y solo pronuncio un “¡Quien te diera!”
Seguimos el viaje así callados. La música inunda el coche y rellena los silencios. Tiene buen gusto eso no lo puedo negar. Lo escucho canturrear algunas letras y tamborilear el ritmo con los dedos en el volante.
—Mierda, mierda, mierda— dice cuando yo estoy casi quedándome dormida.
—¿Qué pasa? — digo intrigada
—Tenemos que parar que hay un control de alcoholemia ahí delante
—¿ Y cual es el problema?
—Pues el problema es que a diferencia de la niña  yo llevo unas cuentas copas. ¡Otra multa más, de puta madre!— dijo mientras iba deteniendo el coche en la cola de coches que había para pasar la prueba.
—Anda sácate de ahí
Me desabroché el cinturón mientras iba parando y me calcé. Cuando el coche se detuvo por completo estiré mi pierna izquierda por encima de la palanca de cambios y me giré quedando encima de Dani sujetándome al techo del coche y casi sentada encima del volante.
—¿Qué haces? — pregunta extrañado
—¿Tu que crees? Ponte en el asiento de copiloto que paso yo la prueba por ti.
Cuando iba a desabrochar el cinturón sin querer movió mi pierna y al perder el soporte me caí encima de él con las piernas a ambos lados de su cuerpo. Mis abrazos habían caído en su cabezal. Y estábamos tan cerca que podía notar su respiración. Era lo único que se podía escuchar en el coche en ese momento. Solo nuestras respiraciones acompasadas, como en estéreo. Y su mirada, no parecía ser la misma del gilipollas que necesitaba toda la noche vacilándome, si no que se centraba en mis ojos, estudiandome, desnudándome. Fue el primero en hablar
—Creo que deberíamos movernos si queremos que esto salga bien…
—Si claro, perdón — me había quedado mirándole como una estúpida.
Él se movió ya al asiento del copiloto y yo me senté bien y me abroché el cinturón para seguir avanzando por la cola. Hice la prueba y seguimos avanzando con normalidad nuestro camino.
—Creo que me debes una — dije sonriendo
—Creo que ya te lo he pagado con el roce que te has pegado antes conmigo…
¡Genial! Volvía a ser imbécil ¡Hombres!

sábado, 25 de agosto de 2012

El golpe


El monólogo estaba yendo muy bien la verdad. Los tres eran muy buenos y el público no paraba de reir ni un instante. Casi 40 minutos después terminaron y el local se volvió a transformar en una discoteca normal y corriente. Yo me acerqué al grupo de chicos y chicas que ya conocía para hablar con ellos y sacarme fotos. Cuando acabé con todas las fotos y los autógrafos fui a la barra a por un agua antes de emprender el camino de vuelta a Madrid.
Cuando estaba esperando a que el camarero me atendiera alguien se apoyó en la barra a mi lado. Era Dani Martinez y se quedó sonriendo con una mueca burlesca sin decir nada.
—¿Querías algo?—le dije girándome hacia él
Seguía ahí sin decir nada y a mi me estaba sacando de quicio. Por fin me atendió el camarero y le pedí mi agua ignorando la presencia de Martínez. Pero el no ignoró la mía.
—Un agua, que chica sana— dijo por fin— deja que te invite a una copa por lo menos
—No, gracias — dije girándome
—Bueno, que arisca. Tu cara me suena. ¿Nos hemos enrollado alguna vez?
Ahí si que no me pude aguantar y me empecé a reir como una loca. Pero como podía ser tan engreído. Lleva un par de meses en la tele y ya se cree el Rey del mundo.
—Por desgracia para ti no, Martinez. ¿Qué pasa que no conoces a la competencia?
Se quedó pensativo un segundo
—¿Tu eres la chica mona esta que hace reportajes en el Selo? ¿             Pareces más simpática en la tele, nunca te lo han dicho?
—Y tu pareces menos gilipollas
—Uy uy uy que la niñita se enfada. Te dejo con tu agüita y tu bordería y yo me voy a saludar a mis fans.
Se fue dejándome con la palabra en la boca. Pero en unos segundos se dio la vuelta y vino rápido hacia a mi. Me puso una mano en la cintura y con la otra me apartó el pelo detrás de la oreja para decirme al oído
—Por cierto, dile a tu novio que está haciendo algo mal , que estás amargada.
Y se fue de nuevo antes de que le pudiera partir la cara que era lo que se merecía. Salí hacia el aparcamiento de muy mala ostia. Me quité los tacones y me puse unas deportivas para conducir más cómoda. Si ya ántes le tenía tirria a este tío por ser de la competencia ahora le tenía repulsión. Arranqué el coche y mis nervios estaban tan crispados que metí accidentalmente la primera marcha cuando pretendía dar marcha atrás y el coche salió disparado hacia una columna que tenía enfrente y aboyando un lateral de un coche blanco que estaba allí apartado. Yo que tenía puesto el cinturón no me hice daño pero cuando salí del coche para ver lo que le había hecho vi que tenía el capó hundido por la columna y en muy mal estado. El coche blanco al que solo había rozado me estaba taladrando los oídos con la alarma y el guardia del parking se acercó para ver que había pasado. Al ver el accidente fue a buscar al dueño del coche.
Hoy definitivamente no era mi día. Y ahora como volvía yo a casa. A estas horas no hay trenes.
Cuando el guardia llegó y venía acompañado de Dani supe que esto se iba a complicar y mucho.
—¿Que coño le has hecho a mi coche?
—Por si no lo ves el mío está peor, solo lo he rozado tranquilízate
—Seguro que lo has hecho aposta por la conversación de ántes
—Pero tú que te crees que voy a estrellar mi coche contra una columna, que a ver ahora como vuelvo yo a casa solo para rozar el tuyo. ¿Que pasa que si no eres el centro del mundo te molesta?
Él se dio un par de vueltas alrededor de su coche y al comprobar que no era tan grave se calmó un poco. Yo me senté en mi coche abatida. Esto era lo que me faltaba. Cuando mis padres vieran el coche me echaban de casa definitivamente. Y ahora a esperar en la estación horas y horas a que saliera un tren para Madrid. Dani mientras se había acercado a mi capó y tras intentar durante un rato había abierto la aplastada placa
—¿Está muy mal?
—Y… muy bien no está. No puedes conducir con esto. ¿Qué vas a hacer?
—Yo que sé. Me pillaré el tren mañana a la mañana.
—¿Vives en Madrid?
—Si
—Pues te acerco yo— dijo sin darme opción a negarme — vete subiendo que ahora vuelvo.
Vi como se alejaba, iría a avisar a Urrutia y a Broncano. ¿De verdad iba a volver a casa con este gilipollas? No me podía poner muy exquisita ahora tampoco. Era esto o esperar horas en la estación de tren. Sin pensármelo dos veces voy hasta mi coche y recojo mi bolso y mi cosas. El guardia del parking se queda con mis llaves esperando a que llegue la grúa que lo lleve a Madrid. Me monto en el coche de Dani Martinez y enseguida llega él. Coge en los asientos traseros una bolsa y en el medio del parking se quita la camisa de la actuación y se pone una sudadera. Entra en el coche y arranca.
—Así que tu novio no es muy bueno en la cama, no?? Habíamos dicho —dice él
Le miro con cara de mala ostia y no le contesto. Este va a ser un viaje más largo de lo que pensaba…

viernes, 24 de agosto de 2012

Primera impresión


Mi nombre es Cristina Pedroche .Ya llevo unos meses trabajando como reportera en la tele. No era lo que estaba buscando porque yo quiero ser actriz y de reportera no tenía mucha idea pero surgió y ahora no me veo en otro sitio. Me permite ser yo misma y al parecer a la gente también le gusto.
Por supuesto aún tengo que seguir estudiando porque si no mi madre me echaba de casa con una patada en el culo. La verdad es que coordinar todo es más duro de lo que pensaba; las clases, los exámenes, los repor, el programa en directo, ver a mis amigos, los bolos que me salen… Ahora mismo estoy en el coche de camino a Valencia para presentar una gala.
Conducir con la música a todo volumen es una vía de escape al estrés de todos los días. Hoy tengo que presentar en una discoteca, indie disco, unos monólogos. La verdad es que no es algo que me haga mucha ilusión pero siempre que puedo voy a eventos de este tipo porque me da la posibilidad de juntarme con gente que me sigue. Podría llamarlos fans pero es que aún suena tan raro para mi, yo que soy de barrio que llevo toda la vida estudiando y vivo con mis padres, que apenas tengo 21 añitos y ya tengo gente a la que le gusto, que me pide autógrafos y fotos. Creo que me hace a mi más ilusión que a ellos todo esto. Te alegran el día, se preocupan por ti… Me sacan siempre una sonrisa.
Acelero más y sostengo con seguridad el volante. Adoro esa sensación de control. De que yo guio mi camino.
Cuando llego a la discoteca ya está empezando a anochecer. Allí me cambio y me preparo para presentar el espectáculo. Esta noche actúan David Broncano, Urrutia y Dani Martinez
Aunque los dos primeros solo me suenan de oídas a Dani Martinez lo conozco bien. Es el presentador de un programa en cuatro que compite con SLQH, el programa donde yo soy reportera. Los directivos de la cadena están preocupados por la audiencia que están consiguiendo y hace que vigilen el programa de cerca. No Patri, ni Miki que conocen a Flo, presentador  del programa de Dani, y que han trabajado con él. A ellos las audiencias no les importan mucho, somos un buen grupo y creen en su trabajo; y como buenos compañeros solo desean que Flo también triunfe.
Pero yo soy diferente. A mi me da mucha pena que un programa como el Selo que lleva tantos años alegrando las sobremesas de la tele esté perdiendo audiencia. Y aunque no les desee nada malo ni mucho menos a veces se me ocurre que si el programa de “Tonterias las justas” no estuviera, eso no pasaría.
                Salgo al escenario y en primera fila puedo ver a un grupo de chicos que me siguen en twitter y que van a cada evento en el que participo. Les sonrio y les guiño un ojo antes de empezar con la presentación.
Voy nombrando uno por uno a los cómicos y cuando llegan al escenario hacen un mini monólogo como presentación. El último es Dani Martinez, el que sin duda recibe más aplausos por parte de las chicas del público.
Sale al escenario y me agarra de la cintura para decir:
—Gracias por la presentación morena, luego me pasas tu móvil
Todo el público se rie por su papel de ligoncete. No se si son sus aires de superioridad o que sale mi vena vallecana pero no me contengo y le suelto:
—¿Que pasa que no te pagan suficiente para comprarte uno propio?
El público estalla en carcajadas y comienza a escucharse por toda la sala silbidos. Dani Martinez se me queda mirando más sorprendido que otra cosa porque no esperaba que yo le contestara pero ántes de que pudiera decir nada Broncano y Urrutia empezaron a vacilarlo por como le había callado la boca y yo bajé discretamente del escenario con una sonrisa en la cara.
No se quien se piensa que es este Martinez, pero no debería jugar con la competencia…

Here we go!!!

Estropeando un poco el historial de buenisimas historias crisda me enfrasco en esta aventura de relatar como veo yo las cosas. No prometo una exactitud suiza ni datos nunca vistos sino hipotesis más salidas de mi cabeza que de la realidad.

Por favor cualquier queja remítase a @AnaVlquez que es la madrina de esta historia, quien me animó a escribir y quien me dio su aprobación para que la publicase.

La historia se titula "Cuando besan las palabras" y el primer capitulo lo subiré en breve.

Pido perdón de antemano.